Milagros en una noche 'inesperada' y a solas con Dios

Gran Noche (de 3:35 am hasta pasado las 7 am )
Inesperada no fue, pero sí de sorpresa. La esperaba pero como no la veía, más la aguardaba... y llegó.

El relato del Ichy se hizo realidad anoche en MI pieza. Esperaba tener 'esa' experiencia, la que tuvo el hijo del hermano que escribió sobre la misma, una experiencia llamada: "Mi experiencia con Dios"

Gracias Pa!

Les dejos unos párrafos de la noche =)

Jesús nunca se encontró con una enfermedad que no pudiera curar, con un defecto congénito que no pudiera corregir, con un demonio que no pudiera exorcizar. Pero sí se encontró con escépticos que no pudo convencer y con pecadores que no pudo convertir. El perdón de los pecados requiere de un acto voluntario de parte del receptor, y algunos de los que escucharon las palabras más elocuentes acerca de la gracia y el perdón se fueron sin arrepentirse.

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El dar de comer a los cinco mil ilustra por qué Jesús, con todos los poderes sobrenaturales a su disposición, mostró semejante ambivalencia ante los milagros. Atraían multitudes y aclamaciones, sí, pero pocas veces fomentaban el arrepentimiento y la fe duradera. Traía un mensaje difícil de obediencia y sacrificio, no un espectáculo para buscadores de emociones.

A partir de ese día la enseñanza de Jesús dio un giro diferente. Como si las escenas seguidas de aclamación y repudio hubieran aclarado su futuro, comenzó a hablar con más claridad acerca de su muerte. Las extrañas metáforas que había utilizado frente a la multitud comenzaron a adquirir más sentido. El pan de vida no era algo mágico, como el maná; descendió del cielo a fin de ser destrozado y mezclado con sangre. Hablaba acerca de su propio cuerpo. En palabras de Robert Farrar Capon: "El Mesías no iba a salvar al mundo con intervenciones milagrosas a modo de curitas: una tempestad acallada aquí, una multitud alimentada allá, una suegra sanada más allá. Antes bien, iba a salvarlo por medio de un misterio, más profundo, más tenebroso, siniestro, en cuyo entro estaba su propia muerte."

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Algunos ven los milagros como una suspensión improbable de las leyes del universo físico. Como señales, sin embargo, desempeñan precisamente la función opuesta. La muerte, el deterioro, la entropía y la destrucción son las verdaderas suspensiones de las leyes de Dios; los milagros son los primeros destellos de restauración. En palabras de Jürgen Moltmann: "Las curaciones que Jesús realizó no son milagros sobrenaturales en un mundo natural. Son las únicas cosas 'naturales' en un mundo que no es natural, que está demonizado y herido."

Yancey, P. (1996). El Jesús que nunca conocí (págs. 177,180 y 186). Deerfiel Beach, Florida: Editorial Vida.

[[Ester Zúñiga, 4 Diciembre 2009]]

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