¡Qué alivio! uuh




¡Qué felicidad la de aquellos cuya culpa ha sido perdonada! ¡Qué gozo hay cuando los pecados son borrados! ¡Qué alivio tienen los que han confesado sus pecados y a quienes el SEÑOR ha borrado su registro de delincuencia y que viven en completa honestidad!
Hubo un tiempo en que yo rehusaba reconocer lo pecador que era. Pero era yo débil y miserable y gemía todo el día. Día y noche su mano pesaba sobre mí. Mi fuerza se evaporaba como agua en día de sol. Pero un día reconocí ante ti todos mis pecados y no traté de ocultarlos más. Dije para mí: "Se los voy a confesar al SEÑOR". ¡Y tú me perdonaste! Toda mi culpa se esfumó. 
Salmo 32. 1-5

Texto bíblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Biblia al Día,  2006, 2008 por la Sociedad Bíblica Internacional

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